lunes, 29 de agosto de 2011

Sin titulo


Bestias y vastas nubes negras, encapuchaban por completo el oscuro bosque del mago del fuego negro, batiendose violentamente en el cielo, relampagueando y tronando sin cesar, en una tormenta como en años jamas fue vista...

Y alli, entre el inmenso y denso bosque oscuro, que al viejo mago del fuego negro hacia memoria, se hallaba escondida una solitaria colina, en la que estaba contruido un pequeño castillo, ya olvidado y deshabitado, donde se dice que vivia el mago del fuego negro...

Entre aquella bestial tormenta, y entre aquel inmenso bosque oscuro, me encontraba yo, contemplando a lo lejos el viejo castillo, que pocos han tenido el placer de ver, y volver para contarlo. 

Me pare un momento a pensar, mientras me encontraba apollado en un arbol, mal resguardado de la tormenta, y cerraba los ojos inevitablemente, por el cansancio y duro trayecto por el bosque en solitario, al que me habia aventurado, por simple orgullo, y por querer aparentar lo que no era...

martes, 16 de agosto de 2011

El sentido de la vida



Debía ser sábado por la noche,aunque ya no recuerdo bien la fecha, yo y tres de mis amigos salíamos de una discoteca del centro de la ciudad Pincho (mi colega) era el que conducía yo iba en el asiento de al lado. Recuerdo que salimos a la autopista por la primera salida que se encuentra a un par de km's de la discoteca. Pincho había bebido aunque no lo bastante para pensar que no estuviera capacitado para hacerlo, recuerdo... que llovía, aquella curva, gritos, un golpe sordo... recuerdo que...

Abro los ojos. una luz cegadora, no veo nada, me tapo la cara

Alguien se acerca... puedo oír sus pasos

Esta delante de mi, aunque no puedo verle bien la cara debido al resplandor, puedo ver su ropa... es de color Negro.

domingo, 14 de agosto de 2011

El Orco y el Gnomo

Aqui un chiste, que encontre hace tiempo, espero que os guste!


Un orco y un gnomo se odiaban a muerte..... Cada vez que se veían se decían de todo y se tiraban cosas, eso si, el gnomo se mantenía a distancia por razones obvias....
Un buen día, mientras mantenían una de sus disputas apareció un hada de Durotar y les dijo...
- Todo Durotar está harto de vuestras peleas, no dejais dormir a nadie, así que os voy a conceder tres deseos a cada uno a condición de que no os volváis a pelear.
Los dos aceptaron, no sin antes pelearse por quién empezaría a pedir deseos...
Empezó el orco...
- Quiero que todos los orcos de Kalimndor sean hembras...

jueves, 11 de agosto de 2011

Una temporada en el infierno



Virgang alzó los ojos de la página que estaba leyendo y miró distraídamente a través de la ventanilla. Aquella noche había dormido mal y, por la mañana, se había despertado demasiado tarde para coger el monorraíl de las siete y media. Viajaba, por lo tanto, en el tren de las ocho, lo que significaba que llegaría al menos diez minutos tarde al comienzo de las clases. ¡Precisamente ese día, que tocaba laboratorio! Virgang chasqueó la lengua con fastidio. Todo era culpa de aquel individuo de la noche anterior, con su extraña forma de hablar y su libro de papel...

miércoles, 10 de agosto de 2011

La Maquina de los sueños






Los relojes de la estación suburbana marcaban, en grandes cifras luminosas, las doce menos veinte de la noche. Faltaba apenas un cuarto de hora para que la red subterránea del monorraíl cerrase sus puertas hasta el día siguiente, pero en uno de los andenes todavía podía observarse cierta actividad. El último tren llegaba retrasado, y las escasas personas que esperaban su llegada no tenían, precisamente, cara de buen humor. Solo un chico delgado, de pelo oscuro y ojos castaños, levemente rasgados, permanecía sentado en su confortable banco de agua sin alterarse, observando con curiosidad a la gente que le rodeaba y tratando de imaginarse lo que cada uno estaba pensando en aquel momento, una ocupación que, en los últimos meses, se había convertido en su pasatiempo favorito.
  

lunes, 8 de agosto de 2011

Hoy podrás jugar a ser Dios





Hoy podrás jugar a ser Dios. Sólo durante un instante fugaz, pero tendrás la gracia de poder sentirte como Él. La extraña se apartó un poco hacia atrás, dejando que su víctima pensase en lo que iba a hacer. Alice miró a un lado, después al otro, y sus ojos se llenaron de lágrimas. Volteó la cabeza y recibió la negativa que se adelantaba a la pregunta. - Elige. Una nube de recuerdos borrosos afloró en su mente: dos niños, 21 años a su lado, comprensión, cariño, esfuerzo... Su mirada se tornó bondadosa pero triste al mismo tiempo. No, no quería hacerlo, sin embargo, parecía que no había otra salida. ¿Cómo le explicaría aquello a sus hijos? Su padre muerto por..., ni siquiera estaba segura de poder entenderlo ella misma. Miró al otro lado. Más recuerdos: 4 meses pasionales, sentimientos jamás percibidos, una incipiente felicidad (más grande de lo que nunca hubiese podido imaginar)... Se arrodilló y acarició su cara. Notó como los pelos de su barba de tres días arañaban su palma desnuda.

jueves, 4 de agosto de 2011

El Vampiro

Era una noche fría, corrías velozmente esquivando algunos árboles de aquel frondoso bosque, tus ojos verdes dejaban destellos que brillaban en la oscuridad, la melena pelirroja que siempre tubiste tenía un extraño toque blanco mortecino, tu espada con ese brillo naranja que tantos anhelaban sigue colgada a tu espalda, aparentas respirar, lo sé, pues recuerdo perfectamente esta noche... huías de tí mismo o era aquel miedo a lo que tu parte muerta pretendía hacer, dejaste de correr y te apoyaste en un árbol, sujetabas tu cabeza, aún escuchabas a aquel extraño susurro que te hacía agonizar por dentro y te entorpecía por fuera. Con los ojos entrecerrados y de reojo, viste un extraño movimiento en un claro del bosque, era una silueta fina, parecía veloz. Te pusiste alerta, espada en mano, algo te acecha, angustiado, pues la voz sigue en tu cabeza intentando torturar lo poco quue queda de tu espíritu, pero esta voz se intensifica de tal manera, que no te queda más remedio que soltar tu espada, caer de rodillas y sujetarte la cabeza, aquello que notabas que te acechabas, intuyes como sale corriendo, estaba justo enfrente tuya, con una sonrisa malévola a la par que picarona, pasada tu angustia, recoges tu espada y sales en pos del depredador, a lo lejos ves otro destello verde, vuelves a sonreir, y cuando te das cuenta, está a tan solo dos metros de ti, aquella silueta sigue corriendo, pero tu, tu espíritu de cazador aún recuerda la sed de sangre a la hora de cazar, esa sed de sangre que siempre te hizo destacar entre los otros. Saltas sobre la silueta paa caer en otro claro del bosque, donde te ves a otra de tu misma raza, alto elfo, pálida, pelo moreno con destellos azulados, ojos verde esmeralda, labios carnosos, buen cuerpo, atlético. Ella forcejea contigo, sonríes, para tí no es más que una simple aprendiza, comparado con tus hazañas en tu época de vivo, aún así, ella te parece distinta a los demás, ¿tal vez sea que hace tiempo que no ves a una mujer? o es que aquel instinto que siempre tuviste ha vuelto de su letargo. Ella gime de dolor, tus brazos son muy fuertes paa estar ya muertos, dejas de apretar, ella está bocarriba, aún muerto sientes su aliento cerca de tu rostro, que aún conserva sus rasgos élficos, comienzas a abrazarla de forma instintiva, ves que ella no ofrece resistencia, y te das cuenta que, desde hace un rato, esa agonizante voz de tu cabeza a dejado de torturarte, será ella la razón? no, no lo sabes solo sabes que tiene un algo que te devuelve tus facultades épicas, ella, extrañamente, te devuelve el abrazo, sus labios están muy cerca de los tuyos, y no lo dudas, comienzas a besarla apasionadamente, tu lengua jugueteando por su cuello, mientras escuchas los débiles gemidos de ella, y allí la noche que comenzó fría para tí, ha acabado casi con mi vida, elfo no-muerto, la verdad es que no sé si odiarte o amarte, pero desde aquella noche tu olor de ultratumba me persigue y esa voz que te torturaba, aora me tortura a mí, pero solo por ello viajaré contigo, por que ahora o moriré contigo, o no-viviré sin ti, pero como esto segundo extrañamente me parece imposible, sólo te acompaño en silencio, tan en silencio como aquella noche en la que me diste a beber de los labios de la muerte.